Archive for September, 2016

Es un mito: La ‘regla de los cinco segundos’ NO existe

Monday, September 19th, 2016

Apple Ice Cream

Durante mucho tiempo, la llamada “regla de los cinco segundos” ha sido ampliamente discutida.

De hecho, los estudios son contradictorios al respecto. Algunos, como el estudio de 2014 de laUniversidad de Aston, aseguran que la regla de los cinco segundos es cierta y comer comida que ha caído del suelo transcurrido menos tiempo del comentado sería totalmente seguro. Sin embargo, un estudio de 2007 publicado en el Journal of Applied Microbiology afirmaba todo lo contrario: La regla de los cinco segundos no es real.

Ahora, un nuevo grupo de investigadores de Rutgers, cuyo estudio se ha publicado recientemente enApplied and Environmental Microbiology, ha vuelto a examinar el asunto. ¿Es realmente seguro recoger comida que ha caído al suelo rápidamente y consumirla sin más? Según estos investigadores, capitaneados por Donald Schaffner, la regla de los cinco segundos NO existe.

Qué dice la ciencia sobre la regla de los cinco segundos

Como podréis imaginar, la sandía fue la que más se contaminó. Por su parte, los caramelos fueron los alimentos menos contaminados. Esto se produce por la humedad, pues las bacterias no tienen patitas para moverse, por lo que usan la humedad como medio de transferencia. Tanto si la superficie es húmeda como si lo es el alimento, más riesgo habrá de que las bacterias lleguen a contaminar.

Evidentemente, el tiempo de contacto también es importante: A mayor tiempo de contacto con el suelo, mayor riesgo de contaminación del alimento. Curiosamente, la alfombra fue la superficie con menor contaminación en comparación a las baldosas o al acero inoxidable. La madera era más variable.

Por todo esto, los investigadores afirman que la regla de los cinco segundos es “real” según la situación: A menor tiempo de contacto, menor riesgo de contaminación. Sin embargo, hay que tener en cuenta factores como la naturaleza del alimento o el tiempo de superficie. En algunos casos, la contaminación es instantánea (como la sandía).

Ampliar en: omicrono

El mito de la agricultura orgánica

Sunday, September 18th, 2016

Agricultura Ecologica

Los productos orgánicos -desde los alimentos hasta las panaceas para el cuidado de la piel y los cigarrillos- están muy en boga. Supuestamente, sólo el mercado global de alimentos orgánicos hoy supera los 60000 millones de dólares anuales. La Comisión Europea parece compartir las opiniones de los devotos orgánicos: su visión oficial de la agricultura y los alimentos orgánicos es “Si es bueno para la naturaleza, es bueno para usted”. Pero no existen pruebas persuasivas de ninguna de las dos cosas.

Un meta-análisis de datos realizado en 2012 a partir de 240 estudios concluyó que las frutas y las verduras orgánicas, en promedio, no eran más nutritivas que sus pares convencionales más económicas; tampoco tenían menos probabilidades de estar contaminadas por bacterias patógenas como la E. coli o la salmonela -un hallazgo que sorprendió inclusive a los investigadores-. “Cuando iniciamos este proyecto”, dijo Dena Bravata, integrante del equipo de investigación, “pensamos que tal vez habría algunos hallazgos que respaldarían la superioridad de los alimentos orgánicos por sobre los convencionales”.

Mucha gente compra alimentos orgánicos para evitar la exposición a niveles nocivos de pesticidas. Pero ése es un razonamiento escasamente válido. Si bien las frutas y las verduras no orgánicas tenían más residuos de pesticidas, los niveles en más del 99% de los casos no superaban los umbrales de seguridad conservadores establecidos por los reguladores.

Es más, la vasta mayoría de las sustancias pesticidas encontradas en los productos ocurren “naturalmente” en las dietas de la gente, a través de alimentos orgánicos y convencionales. El bioquímico Bruce Ames y sus colegas determinaron que “el 99,9% (por peso) de los pesticidas en la dieta estadounidense son sustancias químicas que las plantas producen para defenderse. Sólo se han detectado 52 pesticidas naturales en pruebas de cáncer animal en altas dosis, y sólo 27 de ellos son carcinógenos de roedores; estos 27 están presentes en muchos alimentos comunes”.

La conclusión es que las sustancias químicas naturales tienen las mismas probabilidades que las versiones sintéticas de resultar positivas en estudios de cáncer animal, y “en las dosis bajas de la mayoría de las exposiciones humanas, los peligros comparativos de los residuos de pesticidas sintéticos son insignificantes”. En otras palabras, los consumidores que compran alimentos orgánicos costosos para evitar la exposición a los pesticidas concentran su atención en el 0,01% de los pesticidas que consumen.

Irónicamente, tanto en Europa como en Norteamérica, la designación “orgánico” es en sí misma una construcción burocrática sintética -y tiene escaso sentido-. Prohíbe el uso de pesticidas químicos sintéticos, con algunas excepciones pragmáticas. Por ejemplo, la política de la UE establece que “reglas previstas de flexibilidad” pueden compensar las “diferencias climáticas, culturales o estructurales locales”. Cuando no hay alternativas apropiadas, se permiten algunas sustancias químicas sintéticas (estrictamente enumeradas).

De la misma manera, en Estados Unidos, existe una extensa lista de excepciones específicas para las prohibiciones. Pero la mayoría de los pesticidas “naturales” -así como el excremento animal cargado de patógenos, para su uso como fertilizante- están permitidos.

Otro razonamiento para comprar orgánico es que, supuestamente, es mejor para el medio ambiente natural. Pero los bajos rendimientos de la agricultura orgánica en ambientes del mundo real -normalmente 20%-25% por debajo de la agricultura convencional– imponen varias exigencias a la tierra de labranza y aumentan el consumo de agua sustancialmente. De acuerdo con un reciente meta-análisis británico, las emisiones de amoníaco, la lixiviación de nitrógeno y las emisiones de óxido nitroso por unidad de producción eran superiores en los sistemas orgánicos que en la agricultura convencional, al igual que el uso de la tierra y el potencial de eutroficación -respuestas adversas del ecosistema a la incorporación de fertilizantes y desechos- y acidificación.

Una anomalía de cómo se define “orgánico” es que la designación en realidad no se centra en la cualidad, composición o seguridad de los alimentos. Más bien, comprende un conjunto de prácticas y procedimientos aceptables que un agricultor piensa utilizar. Por ejemplo, un pesticida químico o polen de plantas modificadas genéticamente que vuela de un campo adyacente a un cultivo orgánico no afecta la condición de la cosecha. Las reglas de la UE son claras: se pueden etiquetar los alimentos como orgánicos siempre y cuando “los ingredientes que contengan organismos modificados genéticamente penetren en los productos de manera no intencional” y representen menos del 0,9% de su contenido.

Para concluir, muchas personas que se sienten seducidas por el romanticismo de la agricultura orgánica ignoran sus consecuencias humanas. El agricultor norteamericano Blake Hurst nos ofrece un recordatorio: “Las malezas siguen creciendo, incluso en policultivos que emplean métodos de agricultura holísticos y, sin pesticidas, la erradicación manual de las malezas es la única manera de proteger un cultivo”. El trabajo pesado y agobiante del desherbado manual suele recaer en las mujeres y los niños.

Por supuesto, deberían existir productos orgánicos para que los puedan comprar aquellas personas que sienten que los deben tener y los pueden pagar. Pero la realidad es que comprar no orgánico es mucho más costo-efectivo, más humano y más responsable en términos ambientales.

*Henry I. Miller, médico y biólogo molecular, es el Robert Wesson Fellow en Filosofía Ciencia y Política Pública en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Fue el director fundador de la Oficina de Biotecnología de la Food and Drug Administration de Estados Unidos y es el autor de La Frankenfood Mito.

 

Fuente artículo: Project Syndicate

EFSA explica su trabajo de evaluación científica con los organismos modificados genéticamente

Monday, September 5th, 2016

Ciencia y Alimentación. EFSA explica su trabajo de evaluación científica con los organismos modificados genéticamente. Rafael Barzanallana

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)ha lanzado un nuevo espacio en su página web en el que explica su trabajo de evaluación científica con los organismos modificados genéticamente (OMGs). Un contenido diseñado para satisfacer la curiosidad de todo el público que no es especialista en la materia y poder así explicar su misión y actuación en área tan específica como la de la biotecnología aplicada a la agricultura. El contenido ofrece también respuestas básicas sobre qué son los OMGs, el papel que juega la EFSA evaluando sus riesgos, así como sus últimos dictámenes en dicha materia.

Se ofrece información detallada sobre los últimos trabajos llevados a cabo por la EFSA en el ámbito de los OMGs, incluyendo enlaces a noticias relacionadas y material complementario como los dictámenes científicos completo. También se detalla el trabajo de la EFSA sobre la evaluación de riesgos de los OMG, el desarrollo de documentos de orientación para los solicitantes de autorización y el seguimiento de los OMGs después de ser autorizados.

También ofrece información general sobre el papel de EFSA, aplicaciones de OMGs y el trabajo conjunto con los Estados miembros de la Unión Europea. Por último se incluye el marco legal que regula el trabajo de la EFSA sobre OMGs. La EFSA irá actualizando la sección periódicamente con las novedades.

Fuente: fundación antama

Norman Borlaug, el padre de la ‘Revolución Verde’

Monday, September 5th, 2016

No se trataría de algo desorbitado si les dijese que Norman Borlaug fuese el inventor de la agricultura moderna. Para él, la biotecnología era la forma necesaria de aumentar la producción de alimentos sin tener que afectar a otros terrenos, evitando riesgos de erosión, inundaciones catastróficas o disminuir la biodiversidad. Y por eso hemos hecho un pequeño homenaje en forma de video del que hacen llamar ‘padre de la Revolución Verde’.

Borlaug no consideraba a los transgénicos más que una nueva herramienta que busca los mismos fines que las técnicas de mejora tradicional: aumentar los rendimientos o generar variedades más resistentes a las plagas. Pero de manera más eficaz que la selección de semillas convencional.

La agricultura ecológica vuelve a quedar en evidencia

Sunday, September 4th, 2016

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A pesar del triunfalismo que suele mostrar el sector de la producción ecológica y el gran número de ayudas públicas que recibe, los números siguen siendo los que son y demostrando que su aportación al sector alimentario es bastante discreta.

Esto se explica en gran parte por el elevado precio y escasa producción que deja fuera a gran parte de los potenciales consumidores que simplemente no se lo pueden permitir o no tienen acceso a la producción.

Si esta producción es pequeña y cara, es en gran parte por culpa de problemas técnicos. Recordemos que la producción ecológica no es más que aquella que se ajusta al reglamento europeo de producción ecológica, y que este reglamento se basa en la falacia de que algo, por el simple hecho de ser natural, es mejor, es decir, que todo lo que se utilice en el cultivo sea natural. El reglamento contiene aberraciones como aconsejar explícitamente el uso de homeopatía, lo que deja al descubierto su absoluta falta de base científica.

El problema es que con las cosas de comer no se juega, y cuando uno antepone la ideología a la ciencia agronómica el resultado no puede ser bueno. Y los resultados cantan.

Recientemente, dos informes oficiales de la Unión Europea han vuelto a sacar los colores a la producción ecológica. El primero es el resultado de las auditorías llevadas a cabo en 14 países de la Unión Europea sobre el proceso de certificación ecológica que ha puesto de manifiesto graves deficiencias en el proceso. Aunque hay países que cumplen más que otros, la auditoría ha detectado fallos en la comunicación de las irregularidades y en la solución de estas irregularidades, así como importantes diferencias en los controles y que los niveles de riesgo no se consideraban suficientemente. Y claro, si los temas de seguridad alimentaria no se toman con la suficiente consideración, pasa lo que pasa.

Sobre el descontrol que ha puesto de manifiesto la auditoría ya hablé en esta misma columna cuando descubría que un producto no autorizado para uso alimentario había sido certificado como ecológico… que es una certificación de alimentos.

De oca a oca saltamos a otro documento oficial que vuelve a dejar en evidencia a la producción ecológica. La EFSA tiene un sistema de alerta rápida que notifica todas las alertas alimentarias y todas las retiradas de productos alimentarios por problemas de contaminación. Anualmente publica un informe haciendo balance de los problemas de seguridad alimentaria. Y curiosamente la producción ecológica, con menos de un 10% de la producción total, siempre sale en la foto. Este año el informe habla de contaminación por datura (una hierba venenosa por su contenido en alcaloides tóxicos) de cereales para bebé. Suerte que el sistema de alerta rápida es muy eficiente y no tenemos que lamentar desgracias, aunque en Francia la contaminación de productos ecológicos con datura ya provocó seis hospitalizaciones en el 2013. Además de esto, y para no perder la costumbre, también se alerta de una partida contaminada por salmonella de germinados, en esta ocasión, chía.

Fuente: SABEMOS

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