Archive for the ‘Grasas’ Category

Más grasas y menos carbohidratos para adelgazar

Wednesday, September 3rd, 2014

Ciencia y Alimentación. Más grasas y menos carbohidratos para adelgazar. Rafael BarzanallanaCada vez se acumulan más pruebas de que una dieta alta en carbohidratos y baja en grasa es un error. Aún así, hay médicos que aún sabiendo que al bajar la ingesta de carbohidratos se facilita la pérdida de peso, tienen miedo de que el exceso de grasa afecte al corazón. Este miedo es injustificado.

El último clavo en el ataúd de la dieta baja en grasa es este artículo publicado en Annals of Internal Medicine por un equipo de la universidad de Tulane en Nueva Orleans.

El estudio clínico se realizó con 148 personas sin historial de diabetes o enfermedad cardiovascular. Un grupo se alimentó con una dieta baja en carbohidratos (menos de 40 gramos al día, con un 40% de las calorías de grasa), y otro con una dieta baja en grasa (menos del 7% de las calorías). Lo más importante, a ambos grupos les dieron consejos de nutrición durante el ensayo.

De media, al cabo de un año, el grupo con la dieta baja en carbohidratos había perdido 3,5 kilos más que el grupo bajo en grasas.

¿Qué ocurrió con el colesterol? Ya sabes que hay dos tipos, y lo que importa no es tanto el nivel, como la relación entre el colesterol “malo” LDL y el colesterol “bueno” HDL.

El colesterol “malo” o LDL se mantuvo en los dos grupos más o menos igual. Sin embargo, el grupo con la dieta baja en carbohidratos vio cómo aumentaba su nivel de colesterol “bueno” HDL y bajaban sus triglicéridos. Es decir, la dieta alta en grasa y baja en carbohidratos mejoraba los indicadores que predicen las enfermedades cardiovasculares.

Fuente:  QUO

Grasa saturada y enfermedad cardiovascular, cuando el resultado no es el esperado

Monday, August 4th, 2014

Corría el año 1968 cuando el bioquímico Ivan Frantz comienza su estudio Minnesota Coronary Survey, financiado por el National Institutes for Health dentro del programa National Diet Heart Study, diseñado para investigar la relación entre el consumo de alimentos ricos en grasa saturada y su incidencia en enfermedades cardiovasculares.

El estudio se desarrolla en una residencia de ancianos y seis hospitales para enfermos mentales en el estado de Minnesota. A la mitad de los 9057 hombres y mujeres participantes se les alimenta con una “dieta tradicional estadounidense” con mantequilla, huevos, bacon y carne roja, aproximadamente un 18% grasa saturada y a la otra mitad con una dieta que contiene margarina suave, sustitutos de huevo, carne baja en grasa y preparados lácteos a base de aceite vegetal lo que redujo el contenido de grasa saturada a menos de la mitad, manteniendo ambas dietas en torno a un 38% de grasa en su totalidad.

Los participantes estaban hospitalizados y eran vigilados, por lo que no tenían acceso a otras comidas fuera de la dieta prescrita. Este detalle aseguraba la fiabilidad de los resultados.

Después de cuatro años y medio, los investigadores no encontraron diferencias significativas entre ambos grupos ya fuera en eventos cardiovasculares, muertes cardiovasculares o en mortalidad total.

El cáncer fue mayor en el grupo con bajo contenido de grasa saturada, aunque en el informe final que se redactó al respecto, no dice si esta diferencia fue estadísticamente significativa.

Concluyendo que, la dieta baja en grasas saturadas no había demostrado, en absoluto, ninguna ventaja.

estudio grasas

El estudio no se publicó hasta 16 años después de finalizarse, una vez su director Frantz estaba jubilado y lo hizo en una revista llamada Arteriosclerosis, Trombosis y Biología Vascular, quizás para asegurarse que nadie ajeno al mundo de la cardiología lo leyese.

Frantz que había trabajado en el departamento de Ancel Keys (padre de la hipótesis de los lípidos) defendió el retraso en la publicación asegurando que no había hecho nada malo en el estudio y que simplemente “estábamos decepcionados con la forma en que salió

A pesar que el estudio cuenta con un buen diseño, quizás el mejor (y el más amplio) de los estudios que se han realizado para probar la hipótesis de que la grasa saturada es mala para el corazón y la diferencia radica en que en este los sujetos eran los mismos durante todo el estudio y que no se iban a su casa a cenar.

Este es el mejor ejemplo de sesgo, en este caso ni siquiera trampearon interpretaron estadísticamente los números, simplemente ocultaron la información que no respaldaba la idea inicial que querían demostrar. Justo lo contrario a lo que se espera de un científico…. o no?

Fuente: megsutaestarbien.com

Efecto del horario de las comidas en la acumulación de grasas

Friday, July 20th, 2012

Ciencia y Alimentación. Efecto del horario de la comdia en grasas. Rafael Barzanallana

Comer en horarios regulares e incrementar la parte del día en la que se ayuna podría compensar los efectos perniciosos para la salud de una dieta rica en grasas y prevenir de esta manera la obesidad, la diabetes y las enfermedades hepáticas, al menos en ratones. Los resultados los publica el mismo equipo de investigación del Instituto Salk (EE.UU.), esta vez encabezado por Megumi Hatori, en Cell Metabolism.

 El objetivo del estudio era determinar si la obesidad y las enfermedades metabólicas son una consecuencia efectivamente de una dieta rica en grasas o de la interrupción de los ciclos metabólicos. En esencia, las conclusiones de los autores son que los ratones que vieron limitado su horario de acceso a la comida a ocho horas son más sanos que los ratones que tenían acceso a ella, y comían, durante las 24 horas del día, independientemente de la calidad y del contenido de la dieta.
Los investigadores alimentaron dos grupos de ratones, con los mismos genes, sexo y edad, con una dieta en la que el 60% de las calorías provenía de grasas (como si te alimentaras sólo y exclusivamente de patatas fritas o helado). Un grupo de ratones podía comer siempre que quisiese, consumiendo la mitad de su comida de noche (los ratones son nocturnos) y picoteando durante el resto del día. El otro grupo tenía un acceso temporal restringido (ATR) a la comida a 8 horas por la noche o, visto desde otro punto de vista, ayunaba 16 horas al día. Otros dos grupos de control comieron una dieta estándar con un 13% calorías provenientes de grasas en condiciones correspondientes a cada uno de los grupos primeros.
 Tras 100 días, los ratones que comían alimentos grasos a lo largo de todo el día ganaron peso y desarrollaron altos niveles de colesterol y de glucosa en sangre así como daños hepáticos y una disminución del control motor. Por su parte, los ratones ATR que habían ingerido el mismo tipo de comida grasa pesaban un 28% menos y no mostraban efectos adversos en su salud a pesar de ingerir la misma cantidad de calorías que los del otro grupo. No sólo eso, en las pruebas motoras los ratones ATR tenían mejores resultados que los ratones de acceso libre a la comida con dieta normal.
Ampliar en:  Experientia docet

La preferencia por los alimentos grasos pueden tener raíces genéticas

Saturday, February 4th, 2012

Ciencia y Alimentación. Prefrencia por las grasas puede ser genética. Rafael BarzanallanaLa preferencia por alimentos ricos en grasas tiene una base genética, según los investigadores, que descubrieron que las personas con ciertas formas del gen CD36 puede tener gusto por alimentos ricos en grasa más que los que tienen otras formas de este gen.

Los resultados ayudan a explicar por qué algunas personas se esfuerzan cuando siguen una dieta baja en grasa y puede que algún día ayudar a las personas en la selección de las dietas que sean más fáciles de seguir. Los resultados también podrían ayudar a los desarrolladores a crear nuevos alimentos bajos en grasa que tengan un mejor sabor.

“La grasa es universalmente aceptable para los seres humanos”, dijo Kathleen Keller, profesor asistente de ciencias de la nutrición, de Penn State. “Sin embargo, hemos demostrado por primera vez que las personas que tienen formas particulares del gen CD36 tienden a preferir alimentos más ricos en grasa y pueden estar con mayor riesgo de obesidad en comparación con aquellos que no tienen esta forma del gen. En los animales, CD36 es un gen necesario para la capacidad tanto de detectar y desarrollar preferencias para la grasa. Nuestro estudio es uno de los primeros en mostrar el resultado de esta relación en los seres humanos. ”

Keller y un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania, la Universidad de Columbia, la Universidad de Cornell y la Universidad de Rutgers examinaron 317 hombres afroamericanos y mujeres porque los individuos en este grupo étnico son sumamente vulnerables a la obesidad y por lo tanto están en mayor riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad.

El equipo dio a los participantes aderezos para ensaladas italianas preparadas con diferentes cantidades de aceite de canola, que es rico en largas cadenas de ácidos grasos. A los participantes se les pidió que clasificaran a sus percepciones de los depósitos de exceso de grasa, contenido de grasa y cremosidad en una escala con los extremos  “extremadamente baja” y “extremadamente alta”.

El equipo también dio a los participantes cuestionarios dirigidos a entender sus preferencias alimenticias. Los participantes calificaron cuánto les gustaba cada alimento en una escala entre “disgusta extremadamente” y “me gusta extremadamente”. Los alimentos incluidos en el cuestionario fueron asociados con los malos resultados de la ingesta alimentaria y la salud, tales como:  crema agria, mayonesa, tocino, pollo frito, perros calientes, patatas fritas, quesos, tortas, galletas y donas.

Los investigadores recolectaron muestras de saliva de los participantes para determinar qué formas de CD36  tenían. De las muestras de saliva, extrajeron fragmentos de ADN y examinaron las diferencias en el gen CD36 contenida dentro de los fragmentos.

Encontraron que los participantes que tenían la  forma “AA” del gen – presente en el 21 por ciento de la población – calificaron a los aderezos para ensaladas, como más cremosa que los individuos que tenían otras formas del gen. Estas personas informaron que los aderezos para ensaladas eran más cremosos, independientemente de qué cantidad de grasa en realidad estaba en ellos. Los investigadores también encontraron que los individuos AA gustaba aderezos para ensaladas, aceite de oliva y otros aceites de cocina más que los que tenían otras formas del gen. Los resultados se publican en un número reciente de la revista Obesity.

“Es posible que el gen CD36 se asocie con la ingesta de grasas y la obesidad por lo tanto, a través de un mecanismo de la percepción y la preferencia de la grasa por vía oral”, dijo Keller. “En otras palabras, nuestros resultados sugieren que las personas con ciertas formas del gen CD36 puede encontrar la grasa cremosa y agradable más que otros. Esto puede aumentar su riesgo de obesidad y otros problemas de salud.”

De acuerdo con Keller, quien tiene ciertas formas de un gen que ayudan en la percepción y el disfrute de las grasas en los alimentos alguna vez pudo haber sido una ventaja. “Las grasas son esenciales en nuestra dieta”, dijo. “En nuestra historia evolutiva, las personas que estaban en mejores condiciones para reconocer las grasas en los alimentos eran más propensos a sobrevivir. Tales formas del gen, sin embargo, son menos útiles para nosotros hoy como la mayoría ya no tenemos que preocuparnos de conseguir suficiente grasa en la nuestras dietas. ” De hecho, agregó, tener esas formas de un gen puede ser perjudicial en el mundo actual de los alimentos de conveniencia cargadas de grasa.

“Nuestros resultados pueden ayudar a explicar por qué algunas personas tienen más dificultades para seguir una dieta baja en grasa que otras personas y por qué estas mismas personas a menudo les va mejor cuando adoptan alta en grasa y dietas bajas en carbohidratos como la dieta Atkins”, dijo Keller . “Esperamos que estos resultados algún día ayudar a la gente a elegir una dieta que es más fácil para ellos seguir. También pensamos que los resultados podrían ayudar a los desarrolladores crear alimentos con mejor sabor baja en grasa que atraen a una gama más amplia de la población”.

En el futuro, el equipo tiene previsto ampliar la población a examinar para incluir a los niños. “En el momento en que somos adultos es muy difícil para nosotros cambiar nuestras conductas alimentarias”, dijo Keller. “Así que si podemos determinar los niños que tienen formas del gen CD36, así como otros genes que se asocian con un mayor gusto por las grasas, podemos ayudarles a desarrollar hábitos alimenticios saludables a una edad temprana”.

Keller también tiene previsto incorporar nuevas técnicas, como la resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI), para comprender mejor por qué ciertas formas del gen CD36 están vinculados al aumento de las preferencias de grasa.

“Tenemos la intención de buscar a los niños mientras están probando alimentos altos en grasa y bebidas de modo que podamos ver cómo el cerebro reacciona a las grasas”, dijo. “Al hacer esto, podemos ser capaces de desarrollar alimentos que son percibidas por el cerebro como sabrosos bocadillos altos en grasas, aunque en realidad, son bajos en grasa y saludable.”

Fuente: Kathleen L. Keller, Lisa C.H. Liang, Johannah Sakimura, Daniel May, Christopher van Belle, Cameron Breen, Elissa Driggin, Beverly J. Tepper, Patricia C. Lanzano, Liyong Deng, Wendy K. Chung. Common Variants in the CD36 Gene Are Associated With Oral Fat Perception, Fat Preferences, and Obesity in African Americans. Obesity, 2012; DOI: 10.1038/oby.2011.374

 

El uso de ácidos grasos omega-3 no parece reducir la recurrencia de la fibrilación auricular

Monday, November 15th, 2010

Aunque algunos datos han sugerido que los ácidos grasos omega-3, como el del aceite de pescado, pueden mejorar el tratamiento de la fibrilación auricular, un ensayo aleatorio con más de 600 pacientes encuentra que el tratamiento con altas dosis de omega-3 de prescripción no redujo la recurrencia de la fibrilación auricular de más de seis meses, según un estudio que aparecerá en la edición del 1 de diciembre de la revista JAMA.

La fibrilación auricular (FA) es una enfermedad muy prevalente que es responsable de calidad de vida reducida, hospitalizaciones costosas, insuficiencia cardíaca,  accidente cerebrovascular y muerte. Ninguna de las terapias actuales, medicamentos, dispositivos, ablación (extracción de tejido o células) es uniformemente eficaz, y algunas de las alternativas disponibles tienen el potencial de causar daño. En consecuencia, se están buscando alternativas útiles. Los datos limitados de ensayos a pequeña escala sugieren que los ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 pueden proporcionar una opción  efectiva de tratamiento seguro para los pacientes de FA.

Peter R. Kowey, MD, del Instituto de Investigación Médica Lankenau, Wynnewood, Pensilvania (EE.UU.), y sus colegas realizaron un ensayo clínico aleatorizado para evaluar la eficacia de una formulación pura prescripción de los ácidos grasos omega-3 (omega-3 con receta), en una dosis considerablemente más alta que la que se ha probado en ensayos previos, para la prevención de la fibrilación auricular recurrente. El estudio incluyó a 663 pacientes ambulatorios de EE.UU. con los participantes confirmados de sufrir ataques FA repentinos (n = 542) o FA persistentes (n = 121) , sin cardiopatía estructural importante, que fueron reclutados desde noviembre de 2006 hasta julio de 2009 (final del seguimiento  enero de 2010).  Los participantes recibieron prescripción de ácidos grasos omega-3 (8 gramos / día) o placebo durante los primeros 7 días;  omega-3  de prescripción(4 gramos / día) o placebo a partir de entonces hasta la semana 24.

Después de 6 meses de seguimiento, los investigadores encontraron que en el grupo paroxístico, se contabilizaron 129 casos de FA  sintomática  o aleteo (latidos anormales del corazón) (48 por ciento) en el grupo placebo y 135 (52 por ciento) en el grupo con prescripción. En el grupo de FA persistente, había 18  documentados sintomáticos FA o aleteo (33 por ciento) en el grupo placebo y 32 (50 por ciento) en el grupo de prescripción, mientras que en los dos grupos combinados hubo 147 eventos (46 por ciento) en el grupo placebo y 167 (52 por ciento) en el grupo de  prescripción.

Ninguno de los datos de eficacia, incluyendo la primera recurrencia de fibrilación auricular o aleteo en el grupo de persistentes y los dos grupos combinados, alcanzó significación estadística. Dieciséis participantes (5 por ciento) que tomaron el placebo, y 12 (4 por ciento) que tomaron omega-3 con receta medica  salieron del estudio debido a un evento adverso. La prescripción de ácidos grasos omega-3 no mostró evidencia de la reducción de la recurrencia de la fibrilación auricular sintomática, escriben los autores.

Agregan que varios factores podrían contribuir a la discordancia entre estos resultados y los de otros estudios. “Cualquiera de los resultados positivos reportados en algunos ensayos representan un efecto en muestras pequeñas o las diferencias son reales. En este último caso, hay varias posibilidades, incluidas las diferencias en las poblaciones de estudio, en los mecanismos específicos de la población-FA, en los regímenes de dosificación y formulaciones de un producto, o en tratamientos concomitantes. En nuestro estudio, casi la mitad de los eventos ocurridos durante las primeras dos semanas de seguimiento, lo que sugiere que el aceite de pescado no puede tener efectos rápidos, incluso con altas dosis de carga.”

Más información: JAMA. 2010;304[21]: doi:10.1001/jama.2010.1735

Proporcionado por JAMA y Archivos Diarios ( noticias : web )

Añadir grasas monoinsaturadas a la dieta podría mejorar la salud cardiaca

Tuesday, November 2nd, 2010

El éxito de una dieta baja en colesterol puede mejorarse al añadir grasas monoinsaturadas, que por lo general se encuentran en frutos secos, semillas, aguacates y aceites como el de oliva, canola y girasol, sugiere una investigación reciente.

En el estudio, los investigadores asignaron al azar a 17 hombres y siete mujeres postmenopáusicas con niveles de colesterol moderadamente elevados a una dieta rica en grasas monoinsaturadas o con pocas grasas monoinsaturadas.

Ambos grupos consumieron una dieta vegetariana que incluía avena, cebada, psilio, berenjena, okra, soja, almendras y margarina enriquecida con un esterol vegetal. En el grupo rico en grasas monoinsaturadas, los investigadores substituyeron el trece por ciento de las calorías de los carbohidratos con aceite de girasol rico en grasa monoinsaturada, con la opción de un intercambio parcial con aceite de aguacate.

En el grupo rico en grasas monoinsaturadas, los niveles de colesterol “bueno” (la lipoproteína de alta densidad o HDL) aumentaron en 12.5 por ciento, mientras que los del colesterol “malo” (la lipoproteína de baja densidad o LDL) se redujeron en 35 por ciento, según el informe que aparece en la edición del 1 de noviembre de CMAJ, la revista de la Asociación Médica Canadiense.

Las personas con niveles bajos de HDL y niveles altos de LDL tienen mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, explicaron en un comunicado de prensa del editor de la revista el Dr. David Jenkins, del Centro Clínico de Nutrición y Modificación de Factores de Riesgo del hospital St. Michael de Toronto, y colegas.

“La adición de grasas monoinsaturadas aumentó [el HDL] y por tanto podría mejorar más el efecto de protección cardiaca del portafolio dietético para reducir el colesterol sin disminuir su efecto de reducción del colesterol”, escribieron Jenkins y colegas.

Generalmente, la dieta mediterránea consume grasas monoinsaturadas, anotaron los investigadores, y añadieron que el ejercicio, el consumo moderado de alcohol, no fumar y perder peso también pueden ayudar a aumentar el colesterol “bueno” HDL.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: CMAJ, news release, Nov. 1, 2010

HealthDay

Fuente:  herenciageneticayenfermedad

Estudio en ratas encuentra que el aceite de oliva protege hígado de estrés oxidativo

Saturday, October 30th, 2010

El aceite de oliva extra virgen puede proteger el hígado del  estrés oxidativo. Los investigadores han publicado en la revista científica Nutrition y Metabolism, que expusieron ratas a un herbicida moderadamente tóxico conocido por mermar antioxidantes y causar estrés oxidativo, encontrando que a las ratas que les dieron de comer una dieta que contiene aceite de oliva resultaron parcialmente protegidas de daños en el hígado.

Mohamed Hammami de la universidad de Monastir, Túnez y King Saud University, Riad, Arabia Saudí, trabajaron con un equipo de investigadores para realizar los experimentos con un grupo de 80 ratas. Afirmó, “El aceite de oliva es un ingrediente integral en la dieta Mediterránea. Hay pruebas de que esto puede tener grandes beneficios para la salud incluso en la reducción del riesgo de cardiopatía isquémica, la prevención de algunos cánceres y la modificación de respuestas inmunes e inflamatorias. Aquí, hemos mostrado que suplementos de aceite de oliva virgen y sus extractos protegen contra el daño oxidativo del tejido hepático.”

Los investigadores separaron las ratas en un grupo de control, un grupo con aceite de oliva, y seis grupos que fueron expuestos al herbicida ‘ácido 2,4-Dichlorophenoxyacetic’ con o sin todo el aceite de oliva, o sin uno de dos extractos de aceite – la fracción hidrofílica o la fracción lipofílica. Todas las ratas con el herbicida mostraron señales de daño significativo en el hígado. Sin embargo, el suplemento de aceite de oliva virgen y el consumo de fracción hidrofílica, indujeron un aumento significativo de la actividad de enzima de antioxidante y una disminución en marcadores del daño al hígado.

Hablando sobre los resultados, Hammami dijo, “Parece que la fracción hidrofílica del aceite de oliva es eficaz en la reducción del  estrés oxidativo inducida por la toxina, indicando que el extracto de hidrofílico puede ejercer un efecto de antioxidante directo en células hepáticas. Sin embargo, son necesarios estudios más detallados sobre el efecto de compuestos antioxidantes por separado y/o sus interacciones para justificar estas observaciones.”

Nota del redactor: Este artículo no está dirigido a proporcionar consejo médico, diagnóstico o tratamiento.

Fuente:

Amel Nakbi, Wafa Tayeb, Abir Grissa, Manel Issaoui, Samia Dabbou, Issam Chargui, Meriem Ellouz, Abdelhedi Miled and Mohamed Hammami. Effects of olive oil and its fractions on oxidative stress and the liver’s fatty acid composition in 2,4-Dichlorophenoxyacetic acid- treated rats. Nutrition & Metabolism, 2010; (in press) [link]

Inyección de proteína muestra resultados prometedores en la disminución de niveles de triglicéridos elevados

Friday, October 22nd, 2010

Inyecciones de la proteína que ayuda a descomponer los triglicéridos podrían algún día servir para tratar una forma hereditaria de niveles altos de triglicéridos, según un nuevo estudio Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, en la revista de la American Heart Association.

Los triglicéridos son un tipo de grasa que se encuentra en la sangre. Los niveles elevados en la sangre -hipertrigliceridemia- se han relacionado con la enfermedad arterial coronaria. En el estudio, los investigadores probaron un nuevo compuesto en ratones modificados genéticamente para ser deficitarios en una proteína llamada apolipoproteína (apo)A-V, que los lleva a tener niveles altos de triglicéridos. ApoA-V aumenta la eficiencia de la lipoproteína lipasa, una enzima necesaria para descomponer los triglicéridos. El compuesto activo se compone de apoA-V formando complejos con fosfolípidos para dar lugar a una lipoproteína reconstituida de alta densidad (HDL). Los investigadores administraron el compuesto en los ratones por vía intravenosa.

“Le efectuamos una pregunta simple: ¿Si usted acaba de inyectar apoA-V en estos ratones que carecen de apoA-V y tienen niveles muy altos de triglicéridos, lo bajan?” dijo Trudy Forte, Ph.D., autor principal del estudio y científico del Hospital Infantil de Instituto de Investigación de Oakland en California (EE.UU.). “Nos complace mucho ver que disminuía, y siguió haciéndolo durante un período de ocho horas.” Al final del tratamiento, los triglicéridos se habían reducido alrededor del 87 por ciento.

Sin embargo, los ratones modificados que carecen de una proteína llamada GPIHBP1, que también lleva a los triglicéridos a niveles muy altos, la inyección de apoA-V no lograba que los niveles fueran inferiores.

apa-V intravenosa puede tener un beneficio terapéutico en seres humanos con triglicéridos muy elevados debido a los cambios genéticos que afectan a sus niveles de apoA-V, dijeron los investigadores.

Los coautores son: Xiao Shu, Ph.D.; Nelbach Lisa, Ph.D., Michael M. Weinstein, Ph.D.; Brayan L. Burgess, MS, Jennifer A. Beckstead, MS, Stephen G. Young, MD, y Robert O. Ryan, Ph.D.

Fuente:

X. Shu, L. Nelbach, M. M. Weinstein, B. L. Burgess, J. A. Beckstead, S. G. Young, R. O. Ryan, T. M. Forte. Intravenous Injection of Apolipoprotein A-V Reconstituted High-Density Lipoprotein Decreases Hypertriglyceridemia in apoav-/- Mice and Requires Glycosylphosphatidylinositol-Anchored High-Density Lipoprotein-Binding Protein 1. Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, 2010; DOI: 10.1161/ATVBAHA.110.210815

La OMS recomienda consumir de 20 a 35 % de grasas en la dieta

Saturday, July 17th, 2010

La Organización Mundial de la Salud (OMS) revisó sus recomendaciones sobre el consumo de grasas esenciales, y destacó la importancia de incluir grasas cardiosaludables en la alimentación diaria para la obtención de energía y la necesidad de sustituir las grasas saturadas –presentes en las carnes grasas, productos lácteos enteros y derivados, como la mantequilla– por insaturadas como aceite de oliva y pescado.

Tras su última revisión, la OMS recomendó consumir entre 20 y 35% de grasas total, de las que entre 6 y 11% deben ser poliinsaturadas –con 2.5 y 9% de Omega 6, y 0.5 y 2% de Omega 3–; entre 15 y 20%  monoinsaturadas y menos de 10% grasas saturadas.

La organización informó que hay suficiente evidencia de que la sustitución de grasas saturadas por grasas poliinsaturadas reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular. Y señaló que la evidencia apunta hacia una posible relación entre el consumo de grasas poliinsaturadas y una reducción del síndrome metabólico y la diabetes.

Las grasas son una importante fuente de energía y cumplen funciones tan importantes como la formación de las membranas celulares y el transporte de las vitaminas A, D, E y K. Hay dos tipos fundamentales, las insaturadas, que son las más saludables, entre las que destaca, por sus propiedades cardiosaludables el Omega 3 (EPA/DHA), y las saturadas, cuyo consumo debe moderarse.

Fuente:   Alimentariaonline

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