Archive for the ‘Obesidad’ Category

Más grasas y menos carbohidratos para adelgazar

Wednesday, September 3rd, 2014

Ciencia y Alimentación. Más grasas y menos carbohidratos para adelgazar. Rafael BarzanallanaCada vez se acumulan más pruebas de que una dieta alta en carbohidratos y baja en grasa es un error. Aún así, hay médicos que aún sabiendo que al bajar la ingesta de carbohidratos se facilita la pérdida de peso, tienen miedo de que el exceso de grasa afecte al corazón. Este miedo es injustificado.

El último clavo en el ataúd de la dieta baja en grasa es este artículo publicado en Annals of Internal Medicine por un equipo de la universidad de Tulane en Nueva Orleans.

El estudio clínico se realizó con 148 personas sin historial de diabetes o enfermedad cardiovascular. Un grupo se alimentó con una dieta baja en carbohidratos (menos de 40 gramos al día, con un 40% de las calorías de grasa), y otro con una dieta baja en grasa (menos del 7% de las calorías). Lo más importante, a ambos grupos les dieron consejos de nutrición durante el ensayo.

De media, al cabo de un año, el grupo con la dieta baja en carbohidratos había perdido 3,5 kilos más que el grupo bajo en grasas.

¿Qué ocurrió con el colesterol? Ya sabes que hay dos tipos, y lo que importa no es tanto el nivel, como la relación entre el colesterol “malo” LDL y el colesterol “bueno” HDL.

El colesterol “malo” o LDL se mantuvo en los dos grupos más o menos igual. Sin embargo, el grupo con la dieta baja en carbohidratos vio cómo aumentaba su nivel de colesterol “bueno” HDL y bajaban sus triglicéridos. Es decir, la dieta alta en grasa y baja en carbohidratos mejoraba los indicadores que predicen las enfermedades cardiovasculares.

Fuente:  QUO

Chocolate y salud

Sunday, November 3rd, 2013

Ciencia y Alimentación. Chocolate y salud. Rafael Barzanallana

La revista Nutrition publica esta semana un estudio, realizado por expertos de la Universidad de Granada (UGR), en el que analiza cómo influye el consumo de chocolate en los niveles de grasa total (la grasa acumulada en todo su cuerpo) y central (abdominal).

Este trabajo, que desmonta la vieja creencia de que comer chocolate engorda, tomó como muestra a los adolescentes que participaron en el estudio HELENA (Healthy Lifestyle in Europe by Nutrition in Adolescence), que analiza los hábitos alimentarios de los jóvenes de nueve países europeos, entre ellos España.

Los resultados, en el que participaron 1.458 adolescentes de entre 12 y 17 años, mostraron que un mayor consumo de chocolate se asoció con niveles más bajos de grasa total y central, según lo estimado por el índice de masa corporal, el porcentaje de grasa corporal (obtenido a partir de plicometría e impedancia bioeléctrica, dos técnicas de medición) y el perímetro de cintura.

Es importante destacar que estos datos fueron independientes del sexo, la edad, la madurez sexual, la ingesta energética total, la ingesta de grasas saturadas, fruta y verdura, el consumo de té y café, y la actividad física de los participantes.

Como explica la autora principal de este artículo, Magdalena Cuenca García, aunque el chocolate está considerado como un alimento con un alto aporte energético (al ser rico en azúcares y grasas saturadas), “recientes estudios realizados en adultos sugieren que su consumo se asocia con un menor riesgo de trastornos cardiometabólicos”.

De hecho, el chocolate es un alimento rico en flavonoides (especialmente catequinas), que proporcionan múltiples propiedades saludables:“Es un gran antioxidante, anti-trombótico y anti-inflamatorio, tiene efectos anti-hipertensivos y puede ayudar a prevenir la cardiopatía isquémica”.

No solo importa el impacto calórico.- Los científicos de la UGR han querido ir más allá, y analizar lo que ocurre con el consumo de chocolate en una edad tan crítica como la adolescencia. El estudio contempla un número elevado de medidas corporales, una medida objetiva de la actividad física y un detallado registro dietético.

Los autores destacan que el impacto biológico de los alimentos no debe ser evaluado solo en términos calóricos. “Las investigaciones epidemiológicas más recientes están centrando su atención en estudiar la relación entre determinados alimentos y los factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas, incluyendo el sobrepeso o la obesidad”.

Con todo, los investigadores insisten en la necesidad de ser moderados en el consumo de chocolate. “En cantidades moderadas, el chocolate puede ser bueno, como ha demostrado nuestro estudio. Pero un consumo excesivo resulta, sin duda, perjudicial. Como se suele decir: demasiado de algo bueno, ya no es bueno”.

Los científicos apuntan que sus hallazgos “tienen también importancia desde el punto de vista clínico, ya que contribuyen a entender los factores que subyacen en el control y mantenimiento del peso óptimo”.

Fuente: Misterios al descubierto

Efecto del horario de las comidas en la acumulación de grasas

Friday, July 20th, 2012

Ciencia y Alimentación. Efecto del horario de la comdia en grasas. Rafael Barzanallana

Comer en horarios regulares e incrementar la parte del día en la que se ayuna podría compensar los efectos perniciosos para la salud de una dieta rica en grasas y prevenir de esta manera la obesidad, la diabetes y las enfermedades hepáticas, al menos en ratones. Los resultados los publica el mismo equipo de investigación del Instituto Salk (EE.UU.), esta vez encabezado por Megumi Hatori, en Cell Metabolism.

 El objetivo del estudio era determinar si la obesidad y las enfermedades metabólicas son una consecuencia efectivamente de una dieta rica en grasas o de la interrupción de los ciclos metabólicos. En esencia, las conclusiones de los autores son que los ratones que vieron limitado su horario de acceso a la comida a ocho horas son más sanos que los ratones que tenían acceso a ella, y comían, durante las 24 horas del día, independientemente de la calidad y del contenido de la dieta.
Los investigadores alimentaron dos grupos de ratones, con los mismos genes, sexo y edad, con una dieta en la que el 60% de las calorías provenía de grasas (como si te alimentaras sólo y exclusivamente de patatas fritas o helado). Un grupo de ratones podía comer siempre que quisiese, consumiendo la mitad de su comida de noche (los ratones son nocturnos) y picoteando durante el resto del día. El otro grupo tenía un acceso temporal restringido (ATR) a la comida a 8 horas por la noche o, visto desde otro punto de vista, ayunaba 16 horas al día. Otros dos grupos de control comieron una dieta estándar con un 13% calorías provenientes de grasas en condiciones correspondientes a cada uno de los grupos primeros.
 Tras 100 días, los ratones que comían alimentos grasos a lo largo de todo el día ganaron peso y desarrollaron altos niveles de colesterol y de glucosa en sangre así como daños hepáticos y una disminución del control motor. Por su parte, los ratones ATR que habían ingerido el mismo tipo de comida grasa pesaban un 28% menos y no mostraban efectos adversos en su salud a pesar de ingerir la misma cantidad de calorías que los del otro grupo. No sólo eso, en las pruebas motoras los ratones ATR tenían mejores resultados que los ratones de acceso libre a la comida con dieta normal.
Ampliar en:  Experientia docet

¿Es la fructosa responsable de la epidemia de obesidad?

Tuesday, February 21st, 2012

Ciencia y Alimentación. La fructosa puede no ser esponsable de obesidad excesiva. Rafae Barzanallana
Investigadores del Hospital St. Michael revisar más de 40 estudios publicados sobre si la molécula de fructosa provoca aumento de peso. Revisaron 31  pruebas “isocalóricas”, los participantes comieron una cantidad similar de calorías, pero un grupo comió fructosa pura y el otro comió carbohidratos sin fructosa. El grupo de la fructosa no aumentó de peso.

En 10 ensayos “hipercalóricos” , los integrantes de un grupo consumieron su dieta habitual y los otros exceso de calorías añadido en forma de fructosa pura a su dieta normal o una dieta de control. Tanto los que consumieron las calorías adicionales como los de la  fructosa aumentaron de peso.

Sin embargo, todo lo que podía decir es que una caloría es simplemente igual a  otra, y cuando se consumen demasiadas calorías se sube de peso, dijo el autor principal, el Dr. John Sievenpiper.

“La fructosa puede no ser el culpable de la obesidad”, dijo. “Puede que sólo sean las calorías de cualquier fuente de alimento. El consumo excesivo es la cuestión.”

La fructosa se encuentra de forma natural en frutas, verduras y miel. Los participantes en los estudios examinados por el Dr. Sievenpiper comió la fructosa en forma de fructosa cristalina, lo que se cocía ya sea en alimentos o rociada sobre los cereales o bebidas.

Los estudios no  consideraban el jarabe de maíz alto en fructosa, que ha sido señalado como el principal culpable del aumento de peso. Es sólo el 55 por ciento fructosa, junto con el agua y glucosa. El Dr. Sievenpiper dijo que la mayoría de los estudios que examinaron fueron pequeños, de corta duración y de mala calidad, por lo que es necesario realizar estudios de calidad superior, más tiempo y mejor.

Fuente: Annals of Internal Medicine.

La preferencia por los alimentos grasos pueden tener raíces genéticas

Saturday, February 4th, 2012

Ciencia y Alimentación. Prefrencia por las grasas puede ser genética. Rafael BarzanallanaLa preferencia por alimentos ricos en grasas tiene una base genética, según los investigadores, que descubrieron que las personas con ciertas formas del gen CD36 puede tener gusto por alimentos ricos en grasa más que los que tienen otras formas de este gen.

Los resultados ayudan a explicar por qué algunas personas se esfuerzan cuando siguen una dieta baja en grasa y puede que algún día ayudar a las personas en la selección de las dietas que sean más fáciles de seguir. Los resultados también podrían ayudar a los desarrolladores a crear nuevos alimentos bajos en grasa que tengan un mejor sabor.

“La grasa es universalmente aceptable para los seres humanos”, dijo Kathleen Keller, profesor asistente de ciencias de la nutrición, de Penn State. “Sin embargo, hemos demostrado por primera vez que las personas que tienen formas particulares del gen CD36 tienden a preferir alimentos más ricos en grasa y pueden estar con mayor riesgo de obesidad en comparación con aquellos que no tienen esta forma del gen. En los animales, CD36 es un gen necesario para la capacidad tanto de detectar y desarrollar preferencias para la grasa. Nuestro estudio es uno de los primeros en mostrar el resultado de esta relación en los seres humanos. ”

Keller y un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania, la Universidad de Columbia, la Universidad de Cornell y la Universidad de Rutgers examinaron 317 hombres afroamericanos y mujeres porque los individuos en este grupo étnico son sumamente vulnerables a la obesidad y por lo tanto están en mayor riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad.

El equipo dio a los participantes aderezos para ensaladas italianas preparadas con diferentes cantidades de aceite de canola, que es rico en largas cadenas de ácidos grasos. A los participantes se les pidió que clasificaran a sus percepciones de los depósitos de exceso de grasa, contenido de grasa y cremosidad en una escala con los extremos  “extremadamente baja” y “extremadamente alta”.

El equipo también dio a los participantes cuestionarios dirigidos a entender sus preferencias alimenticias. Los participantes calificaron cuánto les gustaba cada alimento en una escala entre “disgusta extremadamente” y “me gusta extremadamente”. Los alimentos incluidos en el cuestionario fueron asociados con los malos resultados de la ingesta alimentaria y la salud, tales como:  crema agria, mayonesa, tocino, pollo frito, perros calientes, patatas fritas, quesos, tortas, galletas y donas.

Los investigadores recolectaron muestras de saliva de los participantes para determinar qué formas de CD36  tenían. De las muestras de saliva, extrajeron fragmentos de ADN y examinaron las diferencias en el gen CD36 contenida dentro de los fragmentos.

Encontraron que los participantes que tenían la  forma “AA” del gen – presente en el 21 por ciento de la población – calificaron a los aderezos para ensaladas, como más cremosa que los individuos que tenían otras formas del gen. Estas personas informaron que los aderezos para ensaladas eran más cremosos, independientemente de qué cantidad de grasa en realidad estaba en ellos. Los investigadores también encontraron que los individuos AA gustaba aderezos para ensaladas, aceite de oliva y otros aceites de cocina más que los que tenían otras formas del gen. Los resultados se publican en un número reciente de la revista Obesity.

“Es posible que el gen CD36 se asocie con la ingesta de grasas y la obesidad por lo tanto, a través de un mecanismo de la percepción y la preferencia de la grasa por vía oral”, dijo Keller. “En otras palabras, nuestros resultados sugieren que las personas con ciertas formas del gen CD36 puede encontrar la grasa cremosa y agradable más que otros. Esto puede aumentar su riesgo de obesidad y otros problemas de salud.”

De acuerdo con Keller, quien tiene ciertas formas de un gen que ayudan en la percepción y el disfrute de las grasas en los alimentos alguna vez pudo haber sido una ventaja. “Las grasas son esenciales en nuestra dieta”, dijo. “En nuestra historia evolutiva, las personas que estaban en mejores condiciones para reconocer las grasas en los alimentos eran más propensos a sobrevivir. Tales formas del gen, sin embargo, son menos útiles para nosotros hoy como la mayoría ya no tenemos que preocuparnos de conseguir suficiente grasa en la nuestras dietas. ” De hecho, agregó, tener esas formas de un gen puede ser perjudicial en el mundo actual de los alimentos de conveniencia cargadas de grasa.

“Nuestros resultados pueden ayudar a explicar por qué algunas personas tienen más dificultades para seguir una dieta baja en grasa que otras personas y por qué estas mismas personas a menudo les va mejor cuando adoptan alta en grasa y dietas bajas en carbohidratos como la dieta Atkins”, dijo Keller . “Esperamos que estos resultados algún día ayudar a la gente a elegir una dieta que es más fácil para ellos seguir. También pensamos que los resultados podrían ayudar a los desarrolladores crear alimentos con mejor sabor baja en grasa que atraen a una gama más amplia de la población”.

En el futuro, el equipo tiene previsto ampliar la población a examinar para incluir a los niños. “En el momento en que somos adultos es muy difícil para nosotros cambiar nuestras conductas alimentarias”, dijo Keller. “Así que si podemos determinar los niños que tienen formas del gen CD36, así como otros genes que se asocian con un mayor gusto por las grasas, podemos ayudarles a desarrollar hábitos alimenticios saludables a una edad temprana”.

Keller también tiene previsto incorporar nuevas técnicas, como la resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI), para comprender mejor por qué ciertas formas del gen CD36 están vinculados al aumento de las preferencias de grasa.

“Tenemos la intención de buscar a los niños mientras están probando alimentos altos en grasa y bebidas de modo que podamos ver cómo el cerebro reacciona a las grasas”, dijo. “Al hacer esto, podemos ser capaces de desarrollar alimentos que son percibidas por el cerebro como sabrosos bocadillos altos en grasas, aunque en realidad, son bajos en grasa y saludable.”

Fuente: Kathleen L. Keller, Lisa C.H. Liang, Johannah Sakimura, Daniel May, Christopher van Belle, Cameron Breen, Elissa Driggin, Beverly J. Tepper, Patricia C. Lanzano, Liyong Deng, Wendy K. Chung. Common Variants in the CD36 Gene Are Associated With Oral Fat Perception, Fat Preferences, and Obesity in African Americans. Obesity, 2012; DOI: 10.1038/oby.2011.374

 

Pobres, gordos y locos

Sunday, December 26th, 2010

Las desigualdades sociales se traducen en una mayor incidencia de obesidad y una peor salud mental. No es que sea realmente un descubrimiento porque las desgracias nunca vienen solas, pero ahí hay dos estudios que le ponen números y evidencia al problema.

Artículos recientemente publicados en la revista Anales de Pediatría:

Desigualdades sociales en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en adolescentes

http://www.elsevier.es/revistas/ctl_servlet?_f=7064&ip=83.46.149.128&articuloid=13184265&revistaid=37,

y Desigualdades sociales en la salud mental infantil en Cataluña

http://www.elsevier.es/revistas/ctl_servlet?_f=7064&ip=88.12.91.136&articuloid=13184264&revistaid=37

La prioridad en la solución de estos problemas que van adquiriendo carácter epidémico está secuencialmente en la misma dirección: si se resuelve el problema de la pobreza es más fácil ofrecer soluciones a los otros problemas.

Artículo completo en: Pediatría social
Bajo licencia: Creative Commons
Llicència de Creative Commons

Abbott retira Meridia (sibutramina) del mercado estadounidense

Tuesday, October 12th, 2010

Abbott ha retorado del mercado estadounidense su medicamento para la pérdida de peso Meridia (Sibutramina), comercializado como Reductil en Europa y ya retirado.  Investigaciones recientes sugieren que este fármaco podría aumentar el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares en las personas que tienen problemas cardiovasculares. Abbott cumple así con una petición que le hizo la FDA sobre una posible retirada del mercado americano del fármaco.

Nota de prensa de Abbot: Abbott to Voluntarily Withdraw Meridia® (Sibutramine) in the U.S.

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Enlace relacionado:

-  La FDA (EE.UU.) analiza prohibir Meridia (Sibutramina), un fármaco para adelgazar

El hipotálamo decide por qué personas que comen lo mismo no engordan igual

Thursday, August 5th, 2010

Investigadores de la Universidad de Yale (EE.UU.), han descubierto que las diferencias en el funcionamiento cerebral son la causa de que una misma dieta no tenga los efectos semejantes en la masa de las personas.

En un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy (PNAS), existía un gran interés en conocer por qué una dieta rica en grasas era capaz de provocar obesidad y otras enfermedades como la diabetes y, en cambio, había personas que comiendo lo mismo mantenían la delgadez de forma permanente.

La causa se localizó en los centros de alimentación del hipotálamo, según ha descubierto Tamas Horvath y su equipo en una investigación con ratones. En la personas propensas a la obesidad, la señal neuronal que indica al cerebro que se ha comido lo suficiente es más lenta, ya que resulta inhibida por otras células.

En otros términos, “parece que el cableado del cerebro es determinante en la vulnerabilidad para desarrollar obesidad”, ha explicado Horvath, ya que en los animales que no engordan, las neuronas que avisan de la saciedad están más activas y avisan más rápido.

Con este descubrimiento se explica también por qué la voluntad personal no determina la obesidad. De hecho, “quienes son vulnerables a la obesidad también desarrollan una inflamación del cerebro, lo que puede explicar por qué tienen más dificultades para perder peso”.

El siguiente paso de Horvath y su equipo es analizar qué determina este funcionamiento cerebral, y ver si además de la genética, también pueden afectar factores ambientales.

Fuente: PNAS, 2010; doi: 10.1073/pnas.1004282107

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